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Durango y la Zona del Silencio, al encuentro de lo desconocido

  • 4 sept 2020
  • 2 Min. de lectura


La Reserva de la Biosfera de Mapimí es una zona que comparten los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua, completamente desértica y que tiene algo súper interesante qué contarnos.

En 1970 la NASA estaba probando su misil Athena pero algo falló: el dispositivo perdió el rumbo y cayó justo en esta zona. A pesar de haber sido buscado con toda la tecnología disponible en ese tiempo, pasaron varias semanas antes de que pudiera ser localizado. Para la extracción de los restos se bloqueó la zona y ni los lugareños pudieron ver las maniobras que se realizaron para retirar los fragmentos del misil, que contenía cobalto 57, un material radioactivo que contaminó la tierra al momento del impacto.

Los curiosos y los científicos descubrieron que existían áreas en las que las señales de radio y las ondas magnéticas se bloqueaban y los relojes, las brújulas y los radios dejaban de funcionar; a partir de ese momento surgió una gran cantidad de mitos y leyendas que derivaron en que a este lugar se le conociera como la Zona del Silencio. Otro dato es que se descubrió que la flora y la fauna local eran muy peculiares: por ejemplo, ahí se puede encontrar el nopal morado, siendo éste el único lugar del mundo en el que crece. También habitan ahí la tortuga del desierto y la rata canguro, que sobreviven a temperaturas que pueden llegar a los 45°C.

Leyendas absurdas atrajeron cantidades enormes de visitantes, todos ellos en busca de Objetos Voladores No Identificados (OVNI), para recargarse de energía o tener un contacto espiritual con la naturaleza. Esto trajo devastación a la zona: los fósiles que abundaban prácticamente han desaparecido y muchas de las especies que ahí habitan se encuentran en peligro de extinción.

Afortunadamente, en 1978 intervinieron instituciones de carácter mundial, como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Instituto de Ecología del estado y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) que, con el apoyo de los habitantes de la comunidad, crearon la Reserva de la Biósfera de Mapimí, a cargo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), con el claro objetivo de recuperar, proteger y preservar el valioso patrimonio natural de esta zona.

Si deseas conocer este sitio tan peculiar, recuerda que la Zona del Silencio no es un punto estático, como se pensaba inicialmente, sino que las ondas magnéticas de la Tierra cambian de acuerdo a la estación del año y el clima, pero con algo de suerte vivirás la emocionante experiencia que representa estar en este enigmático lugar.

Si te podemos ayudar a llegar allá e integrar otros atractivos, como son la visita a las aguas termales de Ojo de la Cueva, el Museo de la Reserva o recorridos a los pueblos aledaños ¡contáctanos! Será un gusto acompañarte en esta gran aventura. ¡Saludos, viajero!

 
 
 

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